viernes, diciembre 17, 2010

Honey, honey, honey, baby.

Pocas cosas más difíciles que relajar. Me sale torcido, me cuesta más que una ecuación algebraica de padres separados. No sólo me sobran los tres minutos en el baño turco-finlandés-panameño sino me quedo repiqueteando los dedos contra el borde de la reposera colocada en la "sala de relax" (hebreo antiguo). El agua es otro tema porque yo soy bastante sirenita y como diría Voldemort "De a dos es mejor".  Soy consciente de las consecuencias a nivel psicoanalítico que tiene lo que voy a decir pero la última vez que me dejé llevar a la parte honda por un hombre el privilegio lo tuvo papá. Desde que aprendí a nadar lo hago solita y sin ayuda de nadie. Hasta que Wilson me agarra y me acapara de la cintura para abajo y me arrastra hasta el infinito y más allá. Otra imagen clásica del álbum de figuritas que viene coleccionando esta relación. 

De los partidos de metegol y ping-pong que me ganó el muy forro no pienso hablar. 
De cómo la rompí en Sacoa tampoco. 

Vacaciones is where constipation is. #holachicos