¿Viste cuando "oh, la mañana" y te cae esa lucidez espantosa con la llovizna de la ducha que no quiere calentarse y te llegan en cámara lenta todos los comentarios inapropiados que dijiste el día anterior, las decisiones erróneas que tomaste, los trigicéridos que computaste indiscriminadamente?
Así. Siempre.