-Aprender a manejar. La pasta base ya la tengo: escuelita circa 18 en Plaza Rosales. Después sobrevino traumática rotura de ligamentos en el estacionamiento de Boulevard y nunca más apreté el acelerador.
-Aprender a cocinar. Alla China, Claromecó. Ir a Adrogué con el cuadernito y llenarlo de post-its. Llamarla desesperada desde la nueva cocina (fingers crossed) y a fin de año comprarme un delantal.
-Un problemita mental desde hace unos meses: todo el perímetro social me tiene las esquirlas al re plato. Conversaciones que sólo me fullfilean en uno, dos, tres, cuatro. Una Neitow por aquí, un #Eliseo por allá, Bloxxamorismos varios y otro avatares franceses. Pero en líneas generales la gente me parece desabrida y muy estúpida, inconsistente, pretenciosa, llena de tics, palérmica, polémica, dependiente de la colchón-de-finas-hierbas couture, imbécil, muy imbécil. Un problemita mental porque ni se me cruza por la cabeza ejercitar la tolerancia si no que quiero salir a cultivar jardincitos por otro lado.
-Reincorporar la actividad intelectual de alguna forma. En un aberrante acto de desesperación hasta pensé en anotarme en un (quelle horreur) taller literario, cualquier cosa con tal de formatear la desidia en energía cósmica y reunificar la formación de mis neuronas en biblioratos en vez de camas elásticas.
-Sweet Home Buenos Aires. Que todo salga redondísimo y me pueda pasar el resto del año sufriendo por mis propios caños de Hidro-Bronx, sin viejas catatúmbicas ni conchudismos administrativos, una casa tan chaucha que ni en la mejor Para Ti Colecciones.
Moon Prism Power, Make-up!