lunes, enero 03, 2011

La Comunidad del Ladrillo

Yo les digo La Comunidad del Ladrillo porque en la cabeza en lugar de masa encefálica parece que tuvieran cemento compacto. Son todos artistas. Puaj. El talento, como los efectos secundarios del Ibupirac, sólo se presenta en un caso cada mil y casi nunca justifica el protocolo verticalista de las narinas. Piensan que lo que venden en Rapsodia es ropa (toc-toc). Entre ellos se interpelan con nominativos bisilábicos o con el genérico "ami" (ver amigo/a). No tienen otro tema de conversación que no sea ellos mismos o la obra que están haciendo o la fiesta a la que están yendo para solventar la obra que están haciendo. Si te saludan no se presentan: se supone que vos sabés quiénes son (FAIL). Tienen constantes dramas de diseño. Deben cinco meses de expensas pero antes muerta que telemarketer. Tienen conciencia colectiva para las prácticas alterno-cáusticas. Ahora, por ejemplo, se pegaron un mambo recopante con un tipo que les lee los campos energéticos del cuerpo. Lo juro. Qué te puedo decir al respecto. Los escucho decir "Ami, tenés que ir a lo de Marce, te tira unas cosas, no sabés, boluda, re-heavy" y quiero gritarles "Roberta, no te das cuenta de que lo que te está leyendo en el omóplato izquierdo son dos o tres genéricos del horóscopo de Viva". Toc-toc.

¿Viste que Enrique XIV cantaba una canción que decía Pasan los años, pasan los gobiernos, los radicales y los peronistas, pasan veranos, pasan inviernos, quedan los artistas y todo el mundo aplaudía y decía qué-bien-qué-bien?. Bueno, yo no puedo dejar de pensar "Como las cucarachas".