Siempre duermen conmigo. Verano, invierno, otoño, primavera. Robando calor o afanando ventileitor, las putixas se me pegan una a cada a cada lado. Cuando hay Wilson-In-The-Middle se amoldan pero no se resignan. Ahora, está claro que la única hora del día en la cual las pierdo es cuando pega el sol en la escalera del patio. Pintó siestazo. Shisha arriba de todo y Creta en el descanso.
Mientras, yo me entero de que es el Día del Hermano y visito Cornylandia en Feizbuk. También miro fotos y leo diarios y mordisqueo medialunas. Ahora el domingo empieza cuando se le canta el culo y a nadie le importa. Llevo siete minutos de película cargados así que esto no es amor al arte, es hacer tiempo y no morir en el intento de leer un libro. Hablando de: que alguien vaya y la cague a trompadas a esta mina porque estuve a dos párrafos de cortarme la cabeza y meterla en un horno de barro. Quince minutos. La concha de la lora. No sé en qué momento de mi vida me volví tan pero tan guarra. Bueno, sí sé: cuando me di cuenta de que Rous decía "La punta del sauce verde" sólo para protegernos del mal. Uia, bajó Shisha y se me acurrucó acá. Segundos más y se acopla la pequeña. Violencia me genera la gente que escribe 'anio' teniendo la posibilidad de una 'enie'. Esto debería twittearlo pero últimamente Twitter es una fiesta en la que todos se conocen y yo estoy es una sillita sola, sentada al lado de la mesa de los postres revolviendo un mojito con sombrilla. Bueno, ya lo twitteé. Me hago un sanguche y se acabó. Veinticuatro minutos.
Vaaaaaaamos.