-¿Qué hacés?
-Me voy a dormir. Apago el velador.
-No es un velador. Es una lámpara de sal.
-Vane, me chupa un huevo si está hecha de azúcar impalpable. La apago.
-¡No la podés apagar! Tiene propiedades.
-¿"Tiene propiedades"? ¿En dónde? ¿En Ingeniero Maschwitz?
-Valeria.
-NO VOY A DORMIR CON UN PEDAZO DE KRYPTONITA AL LADO DE LA CARA.
-...
-...
-...
-(Clic)
-...
-Que sueñes con lo angelitos.
-Andate a la puta que te parió.
miércoles, febrero 29, 2012
lunes, febrero 20, 2012
I want love to roll me over slowly, stick a knife inside me and twist it all around.
Muchas madrugadas cuando vuelvo Lulu me está esperando en la puerta de casa. Lulu la gata del almacenero (porque en mi barrio hay almacén y alma de hotel putique) y nos gusta sentarnos en la vereda a conversar mientras jugamos con ramitas secas. Aparentemente escaparme-antes-de-algún-cumpleaños para hablar con un gato is the new black. Estoy haciendo unas burbujitas geniales y me estoy metiendo adentro con una soltura admirable. Mucho tiene que ver la bacteria hotelera pero la metropoli tampoco ayuda. Hay excepciones, hoy siete a eme, llovizna fatal y un vacío divino alla Buenos Aires, bella hija de puta. Pero en el fondo del armario el cansancio es una excusa blanca. I still wanna dance.
Yeah.
I still wanna dance.
So.
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